miércoles, 15 de septiembre de 2010

La preminencia del AMOR


1Co 13:1  Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe.
1Co 13:2  Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy.
1Co 13:3  Y si diera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me aprovecha.
1Co 13:4  El amor es paciente, es bondadoso. El amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante.
1Co 13:5  No se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido .
1Co 13:6  El amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad.
1Co 13:7  Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
1Co 13:8  El amor nunca deja de ser. Pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará.
1Co 13:9  Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
1Co 13:10  pero cuando venga lo perfecto, lo incompleto se acabará.
1Co 13:11  Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño.
1Co 13:12  Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido.
1Co 13:13  Y ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor: estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

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